“El Bichito, lo que pudo ser y no fue”

Desde que veo fútbol sé que todos tenemos en mente a ese jugador promesa que nos vuelve locos. Desde muy joven lo vemos crecer en la cancha, vivimos su linda historia, gritamos sus primeros goles y nos creemos que será un extraclase del futbol.
Ese fue mi caso con Jesé Rodríguez, quien de no ser por esa fatídica noche del 18 de marzo del 2014, cuando Sead Kolasinac con una carga ilegal provocó la rotura de ligamentos de la rodilla derecha del Canario. El Bichito, como le apodaron en las inferiores del Real Madrid, debido a su gran fanatismo a CR7, el lo tenía todo para triunfar, su velocidad de guepardo, un regate de espanto, personalidad sobre la cancha, serenidad de cara al arco, imaginación y lo más importante, “Gol”. Esa noche todo cambió, entre las penumbras del hecho esto marcaría un antes y un después en su carrera deportiva.
Jesé desde las inferiores del Madrid destacaba como nadie, era de los chicos de la Generación de Oro de la “La Fabrica”, dígase Nacho, Morata, Cheryshev , Pacheco, De Tomás, Mejías, Mascarell y otros más. El Bichito, hace su gran irrupción de calidad en la temporada 2012-13, marcando 22 goles en la Segunda División Española, superando así un record de una leyenda blanca como Emilio Butragueño, alcanzando así el Trofeo Zarra al máximo goleador de La Liga Adelante. Con credenciales más que presentadas, al año siguiente se vuelve miembro del primer equipo, destaca en cada participación que tiene, obtiene un plus deportivo en los dos primeros meses del 2014 provocando la euforia de la prensa española, comenzando esta a pedir su convocatoria con la selección española.
Pero llegó ese día, luego de la rotura, sale del radar por 8 meses y a su regreso ya todos veían que no era igual. Quizás yo era el único que aún le tenia fé, saliendo en su defensa en cada discusión futbolística de esquina. Pero los números no engañaban, Jesé se había divorciado del gol y su progresión estaba cortada.
En 2016 se marcha traspasado al PSG, pero no recibiría la confianza de Unai Emery. Comienza de esta manera el cúmulo de problemas de su vida en general, los líos de Rodríguez se extrapolan de la cancha, su hijo Nyan padece de una grave enfermedad crónica, lo que obligo al canario a pedir varios permisos, durante su estancia en las Palmas y el Stoke City, para de esta manera compartir tiempo con el menor de sus retoños.
Su divorcio, las constantes peleas en redes sociales con su exmujer, quizas pudieron también ser factores que causaron su caída deportiva.
La temporada pasada, lo vimos los últimos 6 meses en el Betis, ya con velocidad y su regate recuperado, pero muy inestable de cara al gol, si bien contaba con el apoyo de Quique Setien no daba el 10 que se esperaba de él. Particularmente cada vez que lo veía en la cancha, me daba retazos de lo que esperaba, pero le faltaba consistencia, regularidad, cosas muy importantes en cualquier deporte.
Este año aún no está claro su futuro, no sabemos a donde irá, lo que si nunca voy a negar que espero siempre su regreso a planos estelares y que vuelva a ser, lo que un día nos hizo soñar a todos que sería.

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