SEGUNDA OPORTUNIDAD, LA HISTORIA DE UN CONDENADO

El deporte en general está lleno de anécdotas que harían derramar par de lágrimas a cualquier ser humano. Profesa una frase anónima que circula por las redes un par de oraciones que dicen: “Nunca te definas por tu pasado. Fue solo una lección, no una sentencia de por vida” y nada le viene mejor como anillo al dedo a la historia que les traigo hoy.

Con un talento impresionante, Luis Tomás Sosa venía de manera ascendente en la gráfica de progresión correspondiente a su carrera deportiva. Portando el número 16 en su camiseta y a sus cortos 21 años ya había logrado lo que grandes voleibolistas cubanos como León, Simón o Leal no habían podido conseguir y eso era la clasificación olímpica.

Formando parte de una escuadra por demás bastante jóven, la cuál pretendía regresar a Cuba al mapa del voley universal y revivir ansiadas esperanzas del resurgir de este deporte. Tan solo era cuestión de tiempo para que Luis estuviera presente bajo la cita de los cinco aros pactada a efectuarse en Río de Janeiro, Brasil. Pero maldito ese maldito mes de julio en el año 2016 le cambiaría la vida y el número 16 se encontraría frente a un hecho que le cambiaría la vida.

Luis Tomás Sosa con el número 16 intentando un bloqueo

Luis Tomás era uno de los seis jugadores del equipo nacional de voleibol cubano que fueron detenidos bajo sospecha de haber cometido una violación agravada en julio de 2016 en Tampere, Finlandia. El sueño del olimpismo se fue al suelo, los hechos acarreaban un fuerte proceso legal que le impediría participar en Río. La desesperación, la incertidumbre y el desconocimiento de que sucedería con su carrera deportiva inundaban la mente del criollo. El jurado en septiembre del propio 2016 le sentenciaba a tres años y seis meses de privación de libertad. La vida pare él sería otra y el tiempo tras las rejas le sirvió para reflexionar.

La apelación llegó en junio del 2007 trayendo como resultado su inmediata libertad, siendo desestimado el caso de violación por falta de pruebas y compensándolo el gobierno finés con unos €200 000 por daños y perjuicios a su carrera deportiva. Sin tiempo para lamentaciones ni reencores, Luis tenía que recuperar el tiempo perdido y se puso manos a la obra con ello.

Separado de la selección nacional, sabía de antemano que su futuro ya no pasaba por Cuba y que era hora de forjarse un nombre fuera de la Isla. Su fuerzas, ganas y juventud le hicieron tirar del carro para salir adelante. Más de un año y medio de trabajo a las sombras le sirvieron para llamar la atención de un grande de Italia, el Trentino Volley.

Luis Tomás Sosa observa un partido del Trentino Volley

El club italiano le permitió entrenar en sus instalaciones en febrero de este año, mientras lo observaban detenidamente impresionados por el nivel que poseía, se encargaron de asegurarse su firma y ponerlo bajo contrato. En una entrevista para OnCuba, Luis aseguró que: “Lo que estoy viviendo como una segunda parte de mi carrera que voy a aprovechar al máximo” y la verdad la vida lo premió.

La historia de Luis Tomás Sosa no deja de ser una más de esas tantas anécdotas de superación del deportista cubano. Quizás en el pasado cometió de alguna manera un error, el cuál supo enmendar y salir adelante a pesar de tener más de un detractor en su contra. Hoy Luis es un orgullo Cubano que con sus remates en la mejor liga de voleibol del mundo pone el nombre en alto de la Isla que lo vió nacer y por la cuál lo deja todo cada vez que sale a la cancha.

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